Por Elson Andrés Bórquez-Ingeniero Químico y Magister en Ciencia Política.
La primaria ya es historia, dejamos a los estadísticos el juicio si fue masiva o escasa la participación. Del proceso se rescata la civilidad para que los ciudadanos tomemos ciertas decisiones políticas, enhorabuena.
Lo que inclinó la balanza fue disciplina; históricamente sabemos que el PC en el mundo tiene una formación y doctrina de cuadros donde el concepto de “centralismo democrático” se traduce en una movilización casi perfecta para alcanzar los objetivos que dispone el comité central. Destacable. Por otro lado, el factor redes sociales que se convierte en la herramienta actual de esa disciplina, que antes eran las pancartas al estilo “Brigada Chacón”, hoy lo es la brigada TikTok y Reels de insta, muy eficaces como el megáfono de antaño.
El tercer factor que destaco es la similitud Bachelet, nos guste o no. La performance de la expresidenta dejó una huella profunda en la caracterización de nuestros liderazgos presidenciales. Que, hasta esa época era el caballero aristocrático de familia de apellido “vinoso” con alta trayectoria electoral. Bachelet emergió como la figura donde fue posible imaginar que la puedes encontrar comprando frutas en la feria de tu barrio. Jeannette Jara refleja esta misma estampa que se denomina cercanía. Seguramente las ciencias sociales explicarán este fenómeno. Me atrevo a decir que la escuela pública con número, comuna popular y mérito académico como base; configuran esa explicación, es decir NO ELITE.
Para graficar mi argumento, recordaré la inédita casi primaria ALVEAR-BACHELET en 2005. La primera con toda la trayectoria de la otrora DC, Concertación, matea y ordenada, pero con el pecado capital de ser ELITE política. La segunda, sin mayor trayectoria ni en la transición ni la primera década concertacionista. Designada ministra en el área y momento preciso. Listo, se quebraron todos los análisis tradicionales, que gatillaron profundamente el alma DC, que la candidata de los cánones tradicionales terminó declinando su participación ante resultados que se avizoraban desastrosos para la ex canciller de Lagos.
Tohá ha tenido un derrotero similar, eso sí, se midió y llegó hasta el final, destacable. El resultado le demostró a Soledad Alvear que tuvo razón al bajarse en 2005, pues Carolina Tohá fue doblada en votación por Jeannette Jara.
Ahora bien, que viene; Dos consignas para polarizar, la “UltraDerecha” y “Comunista”
A mi juicio ni lo uno ni lo otro. Son estereotipos tradicionales que se arrastran de la guerra fría, siguen teniendo un timbre, pero no definen un futuro gobierno en Chile con sus instituciones y reglas. Ni la UltraDerecha romperá la democracia ni el Comunismo romperá la democracia. Lo que se pone en juego ahora es el conocimiento, gestión, liderazgo, mayorías. Es decir, en este mundo capitalizado, cual es la receta para crecer, para educar en valores, para corregir desigualdades de origen, para fomentar el desarrollo y cuidar la convivencia cívica.
Veremos tres recetas, todas con el mismo objetivo, pero con procedimientos diferentes. Tendremos que decidir entre estilos de emperador bizantino, lideresa maternal y conocimiento racional. Usted deberá zanjar, en noviembre, cual es la mejor receta para cambiar el estado actual del país.








