Con orgullo, emoción y una historia profundamente familiar ligada a la tradición, Sebastián Fernández Levineri, de tan solo 12 años, se convirtió en uno de los representantes más jóvenes de la Selección Regional de Rayuela de Región de Aysén, participando en el Campeonato Nacional de Rayuela – XV Versión.
Sebastián, oriundo de Puerto Chacabuco, pertenece al Club Deportivo Condell de Puerto Aysén, y practica rayuela tejo plano desde los 8 años, demostrando desde muy pequeño una notable disciplina, compromiso y amor por este deporte tradicional chileno. Este campeonato marca su primer Nacional, un hito inolvidable tanto para él como para su familia.
La rayuela no es solo un deporte en su hogar: es una herencia viva. Sebastián compite acompañado de sus padres, ambos rayueleros activos. Su madre ha logrado destacados resultados a nivel país, alcanzando un tercer lugar nacional en la categoría 10 metros, mientras que su padre compite en la exigente distancia de 18 metros, consolidando una familia unida por la pasión y el esfuerzo.
Durante el desarrollo del campeonato, Sebastián ha enfrentado importantes desafíos, como su reciente duelo ante la selección de Angol en la distancia de 10 metros, compitiendo junto a su collera Claudio Navarro, dejando en cancha no solo talento, sino también carácter y temple.
La historia del joven deportista no ha pasado desapercibida. Al conocerse que un niño de solo 12 años estaba compitiendo a nivel nacional, recibió el saludo y respaldo del alcalde de San Pablo, Marcos Carrillo, quien destacó el valor del deporte formativo y comprometió su apoyo en lo que sea necesario.
“Ha sido muy bien recibido”, comenta su familia, agradeciendo el cariño, respeto y reconocimiento que Sebastián ha encontrado en esta experiencia, donde no solo compite, sino que también aprende, crece y representa con orgullo a su región.
Historias como la de Sebastián Fernández Levineri reflejan que la rayuela sigue más viva que nunca, transmitiéndose de generación en generación, y que el futuro del deporte tradicional chileno se construye con niños, familias y comunidades que creen en el valor de la identidad, el esfuerzo y la pasión.








