Una compleja situación de conectividad se vive en el extremo sur de la Carretera Austral, específicamente en el cruce marítimo entre Puerto Yungay y Río Bravo, donde operadores turísticos denuncian largas esperas, incertidumbre y falta de planificación en plena temporada estival.
El operador turístico Israel Melo-Tanner manifestó su profunda preocupación tras una nueva jornada marcada por extensas filas y retrasos que obligaron a adelantar drásticamente los itinerarios de viaje.
“Hoy tuvimos que levantar a nuestros pasajeros a las 03:00 de la madrugada para salir a las 03:45, solo con la esperanza de cruzar en un horario razonable. Al llegar al puerto, la fila era simplemente interminable. Es una incertidumbre total”, relató.
Según el profesional, esta situación no solo afecta a quienes trabajan en terreno, sino que también impacta directamente la experiencia de miles de visitantes que recorren cada verano el tramo austral de la Ruta 7.
Impacto directo en el turismo regional
Melo-Tanner enfatizó que el problema trasciende lo logístico y golpea la imagen de la región como destino turístico internacional.
“Esto no ayuda al turismo, no ayuda a la imagen de Aysén ni a quienes vivimos de esta actividad. Tampoco a quienes llegan con ilusión a recorrer la Carretera Austral completa”, señaló.
Actualmente, cruzar entre ambas orillas —clave para continuar hacia Villa O’Higgins y el límite sur de la ruta— se ha transformado, según el operador, en “una verdadera lotería”, sin certezas de embarque ni información clara para planificar los desplazamientos.
Aumento del flujo sin mejoras equivalentes
El aumento sostenido del número de visitantes, especialmente en enero y febrero, no ha ido acompañado de una mejora proporcional en la capacidad del servicio.
“Cada año llega más gente al extremo sur. Se promociona la región, se invita a recorrerla, se habla de desarrollo, pero en lo más básico seguimos al debe: la conectividad”, afirmó.
El operador detalló además que más del 70% de los pasajeros que transportan son extranjeros, lo que convierte esta experiencia en la “cara” que Chile muestra al turismo internacional en una de sus rutas escénicas más emblemáticas.
Propuesta: refuerzo estacional del servicio
Como medida concreta, Melo-Tanner plantea habilitar una barcaza adicional durante la temporada alta, incluso mediante un sistema de copago.
“Muchos estarían dispuestos a pagar un poco más con tal de tener certeza. La gente prefiere eso antes que la angustia de no saber si va a poder cruzar o no”, sostuvo.
A su juicio, la falta de soluciones oportunas genera pérdidas económicas, desgaste laboral y frustración en los visitantes.
Llamado a las autoridades
El operador hizo un llamado directo a quienes toman decisiones en materia de infraestructura y transporte a experimentar personalmente la situación.
“Invito a las autoridades a vivir la experiencia completa, a hacer la ruta y a cruzar en temporada alta. Solo así se entiende la magnitud del problema. Esto ya no es una queja aislada, es una necesidad urgente”.
La conectividad en el tramo final de la Carretera Austral continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales para el desarrollo turístico y social del extremo sur de la Región de Aysén, especialmente en períodos de alta demanda.








