Salud y Educación pueden parecer mundos distintos, pero en verdad se entrelazan desde lo más profundo de nuestra vida. La salud nos da bienestar físico, psíquico y emocional; la educación nos entrega herramientas para desarrollar esas capacidades, cuidarlas y potenciarlas.
En el contexto social, la educación es también prevención en salud: hábitos de vida, alimentación, autocuidado, afecto y confianza que se aprenden primero en el seno familiar y luego en la escuela. Aysén sabe bien de esto: aquí las distancias son largas, los especialistas escasos y las oportunidades muchas veces llegan tarde. Por eso necesitamos que salud y educación vayan siempre de la mano, para que nuestras niñas y niños tengan las condiciones óptimas desde temprana edad.
La salud nace incluso antes de venir al mundo: se gesta en el cuidado prenatal, en el cariño de una madre y un padre, en los primeros gestos que construyen autoestima y confianza. Como señaló el médico francés Michel Odent, quien revolucionó la forma de dar a luz: “Para cambiar el mundo, primero hay que cambiar la forma de nacer”. Esta mirada nos recuerda que el inicio de la vida marca profundamente el desarrollo posterior de cada persona y que la salud y la educación se construyen desde el primer día.
La educación, sea la formal de la escuela o la que aprendemos en comunidad —esa educación que se refleja en cómo nos tratamos, cómo cuidamos la naturaleza, cómo nos relacionamos—, refuerza cada uno de esos aprendizajes.
La OMS nos recuerda que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un estado completo de bienestar físico, social y emocional. Yo agrego que la educación es vital para alcanzarlo. Porque en una región como la nuestra, donde lo rural, lo aislado y lo comunitario pesan tanto, todos somos parte de ese sistema: cada madre, cada padre, cada vecino es también un educador social y un agente de salud.
En Aysén sabemos que el futuro se construye con cuidado, con afecto y con aprendizaje colectivo. Y estoy convencida de que el gran desafío político y social de nuestra región es poner la salud y la educación en el centro, no como temas separados, sino como pilares inseparables de un desarrollo justo y humano.








