Lo que comenzó hace más de una década como una promesa de desarrollo y dignidad para las familias del sector Río Tabo, hoy se ha transformado en una profunda frustración comunitaria. Han pasado 12 años desde que se anunció el Proyecto de Energía Fotovoltaica para abastecer con electricidad a los hogares del sector, y pese a innumerables reuniones, gestiones institucionales, diagnósticos y anuncios, el avance es prácticamente inexistente.
En entrevista con Aysén Ahora, el vecino del sector Carlos Ayala —parte del comité que representa a las 45 familias involucradas— realizó una dura crítica al abandono institucional que, según afirma, ha marcado el proceso desde su origen.
“Han pasado gobierno tras gobierno y seguimos sin respuestas. Estamos estancados hace años, sin claridad, sin avances y sin soluciones reales”, señaló Ayala, quien remarcó que en otras zonas de la región programas similares han sido implementados “con sorprendente rapidez”, mientras en Río Tabo la espera se extiende indefinidamente.
Durante la conversación, Ayala acusó una constante falta de información oficial, cambios de autoridades, licitaciones que no prosperan y problemas técnicos nunca aclarados. A esto se suma el copago económico que los propios vecinos realizaron para iniciar el proyecto, recursos que permanecen sin utilización y que hoy pierden valor frente al paso del tiempo.
“Aquí hay gente que murió esperando. Invirtieron dinero, energía y sobre todo esperanza en un proyecto que nunca llegó”, enfatizó.
Según comentó el representante, hace pocas semanas los vecinos fueron informados de que la iniciativa se encuentra nuevamente congelada, esta vez por razones técnicas que no fueron explicadas.
Aysén Ahora buscó antecedentes sobre el estado formal del proyecto, pero hasta el cierre de esta edición no fue posible obtener respuestas.
Mientras tanto, en Río Tabo quedan velas, generadores, incertidumbre y promesas repetidas por más de una década.








